Reciclar nuestra “Basura”

mujer de costado se ve solo su cintura con un ramo de flores en el bolsillo

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Hay un tema que siempre ha sido un conflicto gigante para mi y que me ha despertado muchas reflexiones al respecto. Tiene que ver con nuestro modelo de funcionamiento social/económico/ambiental y cómo es un reflejo de nuestra manera de manejar las emociones y nuestro mundo interior.

Me refiero a la basura, a los desechos. Siempre me ha hecho ruido que para funcionar como sociedad tengamos que generar tantos desechos: para poder comer, necesitamos usar bolsas que transporten lo que compremos, vasos y platos que muchas veces se convierten en basura luego de que los usamos, limpiarnos la boca después de comer, genera desechos de papeles, cualquier acción de aseo corporal va generando residuos plásticos también y así vamos siguiendo y sumando. Si haces el ejercicio de ver cada una de las acciones de tu rutina diaria y cuánto desecho se genera por cada una de esas acciones, te darás cuenta de que nuestro modelo de funcionamiento cultural es completamente desechable, no tiene un principio de circularidad ni de hacerse cargo de lo que cada uno genera por ninguna parte.

Esto nos ha “educado” de una manera extraña en que tenemos la creencia de que es como si la basura no existiera, como que lo que desechamos, desaparece mágicamente y nos hace desinvolucrarnos de nuestra participación en los procesos que generan desechos. La aparición del contenido digital refleja esta situación de manera mucho más clara aún. Has pensado en cuánta “basura digital” existe en la nube? O mejor aún, si revisas tu celular, sabes cuánta basura tienes en su interior? Cuántas cosas que no necesitas, cuántas fotos que nunca más volverás a mirar o que te llegaron y ahí quedaron.

Todo bien, esto no genera un problema ambiental significativo ni llegará a los ríos o contaminará nuestras aguas.

Pero creo que acá se refleja un conflicto que tenemos como sociedad hoy y que influye en nosotros de manera muy profunda. No nos hacemos cargo de nuestros procesos, no somos conscientes de las repercursiones que tiene lo que hacemos, no podemos ver nuestro impacto en el mundo. Y esto es lamentable porque no nos permite hacernos cargo de lo negativo pero tampoco ver nuestro poder para impactar, nuestra fuerza, todo lo positivo que hay en nuestras manos, las infinitas posibilidades que tenemos.

Vivimos en un sistema que nos crea una falsa ilusión de que las cosas que usamos o hacemos, cuando dejamos de usarlas, desaparecen, y eso nos roba una parte del proceso.

Ni las cosas que usamos, ni las emociones que sentimos desaparecen si dejamos de mirarlas. Nuestros desechos, nuestra basura tanto externa como interna, queda siempre con nosotros hasta que nos hagamos cargo de ella y sepamos gestionarla adecuadamente: reutilizándola, transformándola, reciclándola o disponiéndola finalmente en el relleno sanitario que corresponda.

Este proceso de hacerse cargo de la basura es desagradable, genera resistencia, es comprensible puesto que son desechos, son cosas que ya no queremos con nosotros. Pero si no nos hacemos cargo de esta parte del proceso, estamos acumulando en nuestra vida, en nuestro interior y en nuestro planeta, cerros de basuras que nos causan tremendos problemas. En el planeta: hoy tenemos un continente de plástico flotando en nuestros océanos.

En nuestro mundo interior: tenemos los índices de salud mental más bajos de los países OCDE y dentro de los más bajos de america latina, altos niveles de depresión, ansiedad y la lista sigue. Cada día que empiezo un proceso terapéutico en mi consulta, me toca hacerme cargo de este problema social que tenemos tan arraigado y veo las resistencias que hay al respecto. Me toca enfrentar a mis pacientes con la ingrata tarea de sacar nuestra basura interna, hacerse cargo de los desechos emocionales. Sin embargo, como recicladora que soy de corazón , hago este trabajo con gusto y a quien le pregunten les dirá que no hay sensación más gratificante que terminar este proceso de “orden y limpieza interna” y ver el maravilloso espacio de tu mundo interior que se aliviana y se abre para recibir toda la magia de la vida que te espera en todos los rincones del planeta.

Hacerte cargo de tus desechos, de tus residuos y lo que quedó de tus procesos internos, te devuelve la fuerza interior, verás como te sientes capaz de cualquier cosa.

Un abrazo,

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